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La carrera del cobalto chileno en la industria de los minerales

Publicado el 8 de octubre 2018

Producto de una fuerte demanda de cobalto durante la 2da. Guerra Mundial, este mineral logró gran interés comercial a finales de la primera mitad del siglo XX. 60 años después y con el advenimiento de nuevas tecnologías de electromovilidad y una curva ascendente en su precio, el cobalto se posiciona con un nuevo protagonismo en el mercado.


 

El cobalto fue un mineral que obtuvo gran valor, especialmente por parte de los alemanes en la 1era parte del siglo XX, porque era utilizado en aleaciones de acero en el contexto de la guerra. Iniciada la Guerra Fría, el precio de este y otros minerales se desplomaron y la industria nacional de cobalto cerró su producción. Con el paso del tiempo, diversas industrias han necesitado este metal para la elaboración de múltiples herramientas, artefactos y súper aleaciones. La producción de este mineral significará un gran desafío para el país debido a la complejidad para procesar este metal.

Como líder de la línea de productividad de SMI-ICE-Chile, Romke Kuyvenhoven indica que se ha estado trabajando e investigando justamente para hacer frente a ese tipo de desafíos en la industria nacional, “desde un punto de vista tecnológico y electroquímico, el cobre es fácil de producir. No es muy caprichoso y tampoco muy desafiante. No así el cobalto, que es complejo, es variable y existen muchas formas distintas en que se puede presentar. Si existen cuatro procesos que puedes evaluar para el cobre, para el cobalto existen veinte”.

Actualmente, el uso de cobalto para la fabricación de baterías ha abierto una nueva puerta comercial. Brian Townley, geólogo y doctor en ciencias, junto a un equipo de investigadores del Advanced Mining Technology Center (AMTC) publicaron recientemente un estudio encargado por Corfo para conocer el potencial de explotación de cobalto en territorio nacional.

Según el informe, los distritos históricos en donde se explotó cobalto aún presentan potencial para minería de mediana escala. Ellos son San Juan y Carrizal Alto en la región de Atacama, el distrito Tambillos en la región de Coquimbo y el distrito Las Merceditas, localizado en el Cajón del Maipo.

“El cobalto es posible de conseguir en Chile dadas las características y dimensiones que tienen los yacimientos. Pero, desde el punto de vista de mercado, nunca competiría con el gran productor que es el Congo. Sería de pequeña y máximo mediana escala. Tampoco competiría con la gran minería del cobre”, indica Townley.

Romke Kuyvenhoven agrega que si bien es un mercado “aparentemente pequeño” es igualmente atractivo porque lo que se conoce en Chile como mediana minería, en el extranjero es visto como gran minería ya que las escalas son otras.

“Debido a las largas expectativas de los yacimientos chilenos, hace mucho sentido no solo explorar el cobalto (donde se ha puesto más énfasis) sino que también conocer los métodos para saber cómo y cuánto es posible recuperar, y cuál será su costo”, señala la especialista.

 

Una alternativa sustentable

 

El estudio del AMTC además indica que los depósitos de relaves de todos los yacimientos localizados en el margen andino de las regiones de Atacama y Coquimbo debieran ser evaluados por su potencial recurso remanente y no recuperado de cobalto. Por ende, uno de los desafíos planteados para la industria gira en torno a su capacidad para detectar qué minerales de valor aún se pueden encontrar en los relaves de desechos con el objeto de convertirlos en activos económicos.

“Los relaves son una fuente importante. Se ha podido recuperar cobre y oro de estos; sin embargo, existen otros minerales como el cobalto y el magnesio que pueden ser recuperados y darle un valor agregado al litio y al cobre (…) todo esto implicará una apuesta estratégica grande”, concluye Townley.

 

Súper match: cobre, litio y cobalto

 

El cobalto tiene la particularidad de que puede ser utilizado para la fabricación de numerosos productos como los electrodos para baterías, cables de acero para neumáticos, pigmentos para pinturas, fuentes de radiación gamma para radioterapia, baterías de celulares, computadores portátiles y en súper aleaciones para la creación de materiales de alta resistencia térmica como el de las turbinas aeronáuticas.

Pero una cualidad por la que destaca es que, junto al litio y al cobre, hacen un equipo perfecto para responder al auge en la industria de los vehículos eléctricos. Países como Francia e Inglaterra anunciaron recientemente su intención de prohibir la venta de automóviles diesel y de gasolina a partir de 2040. Se han propuesto dar el salto hacia la producción y uso masivo de vehículos eléctricos con la idea de que todos los autos nuevos tengan emisión cero.

Por su parte, el Bloomberg New Energy Finance a través de su análisis anual sobre el futuro del sistema eléctrico mundial, predijo que los vehículos eléctricos representarían el 28% de las ventas mundiales de automóviles nuevos para 2030 y el 55% para 2040. También se espera que los autobuses eléctricos dominen este mercado alcanzando el 84% de participación global para 2030.

 

Un mercado ascendente

 

El cobre, el litio y el cobalto se posicionan entonces como insumos claves para la electromovilidad y eso aparentemente irá repercutiendo en su valor, especialmente para los últimos dos mencionados. Según datos del Fondo Monetario Internacional, el precio del cobalto ha aumentado en un 150% entre septiembre de 2016 y julio de 2018.

“En Chile están bajando las leyes de cobre,  por tanto el margen de utilidad o margen operacional es cada vez menor para algunas faenas mineras. A muchos yacimientos les llega muy bien la posibilidad de tener un producto adicional que tiene un importante valor económico. Además, muchas faenas en Chile tienen una vida útil enormemente larga, de 40 a 60 años. Por lo que si te quedan 30 años de producción, vale la pena incursionar en este mineral”, concluye Romke Kuyvenhoven.

Tanto Romke como Townley coinciden plenamente en que levantar esta industria será un gran desafío. Ya están claros los potenciales lugares de explotación, pero el cómo y el a qué costo serán algunas de las nuevas preguntas que la industria chilena deberá resolver para posicionar al cobalto en la carrera comercial de la industria de los minerales.